11 junio 2009

De ética política,renuncias y candidaturas.


Es muy posible que muchos de ustedes estén informados acerca de mi postulación como candidato a Diputado por el Distrito 50 (Temuco y Padre Las Casas), en las próximas elecciones Parlamentarias de Diciembre.
A esta fecha y durante los últimos casi 5 años, mi vida laboral se ha desarrollado en tres ámbitos de acción: el ejercicio privado de la profesión de abogado; el ejercicio del cargo de Vicerrector Regional de la Universidad Mayor, y mi desempeño como Abogado Integrante de la Corte de Apelaciones de Temuco. Ninguna de estas tres funciones es incompatible con la condición de candidato al Parlamento en Diciembre, sin perjuicio de lo cual he resuelto renunciar a ellas en beneficio de la transparencia en la búsqueda de obtener la representación de los ciudadanos de mi ciudad (Temuco y Padre Las Casas), de la que fuí su alcalde durante 12 años.
Hace algunos días vimos por un canal de TV un reportaje acerca del funcionamiento de la Cámara de Diputados en Chile (respecto de lo cual escribí un comentario en este mismo blog), que nos obliga a ser en extremo rigurosos no sólo en el respeto a las normas jurídicas que la regulan , sino también cuidadosos en cuanto a la imágen que proyectamos en cada uno de nuestros actos.
En esa lógica, me pareció que lo mas coherente con ese orden de ideas, es que dejara de ejercer el conjunto de funciones que hasta esta fecha he estado desempeñando.
Respecto del ejercicio profesional de abogado, he dejado las causas en que había asumido la representación de personas en sus conflictos judiciales. Por otra parte, el próximo Martes 17 de Junio haré entrega al Presidente del Directorio y al Rector de la Universidad Mayor de mi cargo de Vicerrector Regional de dicha Universidad, y mañana Viernes 12 de Junio, presentaré mi renuncia al cargo de Abogado Integrante de la Corte de Apelaciones de Temuco que ejercí durante cuatro años.
De esta forma, he resuelto cerrar un ciclo en mi vida profesional para retomar, con energía renovada mi compromiso político y aspirar a representar a mi comunidad en la Cámara de Diputados asumiento en plenitud las tareas propias de una campaña electoral parlamentaria como la que se avecina.
Esta decisión me permitirá asumir el desafío con la mas absoluta libertad para opinar acerca de cualquier tema por el que sea requerido, sin estar permanentemente evaluando si ellas (mis opiniones), podrían afectar a las personas a quienes represento como abogado, los intereses de la Universidad en que trabajo o a las personas involucradas en los procesos judiciales que me corresponde resolver en mi calidad de Juez.
Tengo la convicción que el compromiso con la ética política y la transparencia no necesita mas discursos. Nuestras acciones hablarán por nosotros y demostrarán cuán comprometidos estamos con esos valores.

04 junio 2009

PARLAMENTO Y DEMOCRACIA: El costo de una imagen.



Nadie medianamente informado podría negar la importancia que el Parlamento (Cámara de Diputados y Senado), tienen en el desarrollo y consolidación del sistema democrático en cuanto está integrado por personas que, elegidas por votación popular, representan los intereses de sus comunidades y cumplen la función esencial de legislar para el conjunto del país.

La naturaleza de la función parlamentaria entonces, resulta ser indispensable para que los ciudadanos, debidamente informados acerca de la labor de sus elegidos, se sientan representados por éstos en una tarea de suyo compleja y generalmente desconocida.

Sin embargo, reconociendo la diversidad de personalidades que convergen en el Parlamento y la multiplicidad de intereses representados en él, seguramente concordaremos en que poco o nada se ha hecho para que tan delicada labor sea profusamente informada en cuanto a su fondo, y rigurosamente cuidada en cuanto a su forma.

Las imágenes y contenidos del reportaje transmitido anoche por un canal de televisión, que investigó durante 4 meses la conducta de los diputados en el ejercicio de sus funciones, desenmascaró una realidad que presumíamos , pero que anoche quedó plenamente al descubierto: diputados que financian arrendamientos privados con recursos del Estado presumiendo que son “sedes parlamentarias” ; otros que concurren a las sesiones sólo con el objeto de marcar su asistencia y regresar raudamente a Santiago ( infringiendo además las normas de tránsito) ; los que permanecen durante algunos minutos en el hemiciclo leyendo sus páginas web privadas o revisando la del Club Hípico y los que abiertamente infringen la Constitución y las leyes de la República cuando emiten votos por otros parlamentarios presentes o ausentes en la sala.

¿Cómo puede quejarse la clase política chilena del estado de desacreditación en que se encuentra, si conductas como ésta – reiteradas en el tiempo y transformadas en práctica de común ocurrencia, quedan de manifiesto ante los ciudadanos con tanta claridad en una investigación de televisión?.

Reconociendo la gravedad que estos estos hechos tienen por sí solos, nos produce aún mayor molestia el escuchar las explicaciones de los diputados “descubiertos” que, tratando de justificar lo injustificable, pretenden que los ciudadanos padecemos de una suerte de minusvalía mental o intelectual para no comprender que esas prácticas reñidas con la ética y los principios que dicen sustentar, no hacen más que infringir un nuevo daño a la política, los políticos y también a nuestra incipiente democracia.

Investigaciones de esta naturaleza, con el rigor que se dejó ver en las imágenes y contenido del programa, refuerzan nuestra idea que en democracia, los medios de comunicación deben jugar un rol de primerísima importancia para frenar los excesos que, provenientes del sector político que sean , son igualmente condenablesy merecen nuestro mayor repudio.

Tengo confianza en que sólo es posible abandonar estas prácticas reñidas con la ética y la moral política, si antes se produce una importante renovación de las personas que cumplen tan relevantes funciones y se limita la cantidad de períodos electorales que puede ser reelegida una persona. No estamos frente a un problema de carácter generacional: vimos diputados de todas las edades cometiendo las mismas irregularidades. Se trata de comprender que en la esencia de la función parlamentaria está como núcleo central el compromiso valórico que se asume y la responsabilidad que se tiene con quienes les eligen. Elemental en democracia.

26 mayo 2009

UNA RESPUESTA POLITICAMENTE INCORRECTA.




Desde que fue comunicada oficialmente mi candidatura a Diputado por el Distrito 50 (Temuco y Padre Las Casas), reiteradamente he sido consultado por los medios de comunicación acerca de cuáles son mis proyectos para la Región y, en consecuencia, cuál sería mi aporte de ser elegido Diputado.

Una respuesta políticamente correcta (que suele ser la más incorrecta de las respuestas), sería decir: voy a trabajar para disminuir la cesantía en mi Región, voy a atacar fuertemente la delincuencia, voy a fomentar el turismo, apoyar las microempresas y las PYMES, apoyar a la resolución de las materias pendientes referidas a nuestros pueblos originarios, etc. etc. Eso sería considerado “políticamente correcto” en la cultura electoral de nuestro país, es decir, derramar una lluvia de ofertas electorales que llevan a las personas a pensar que resolver problemas históricos, males endémicos o conflictos que tienen que ver con la estructura de funcionamiento de nuestra sociedad, resulta muy fácil, como por milagro, cuando vienen las elecciones. Lamentablemente, suele ocurrir que esto es, además, lo que los electores quieren escuchar.

Es lo que se llama, una respuesta políticamente correcta. Todo el mundo queda conforme hasta que se empieza a pedir cuenta al candidato ya elegido acerca de qué ha hecho para cumplir sus promesas, que es cuando empiezan los problemas. Nuevamente la desconfianza se hace sentir, los compromisos no se cumplen y el elector reafirma su falta de credibilidad en los políticos y con ello se deteriora las base de nuestro sistema democrático y la credibilidad en las instituciones. No es casual que los partidos políticos ocupen en todos los estudios de opinión, el último lugar en materia de credibilidad pública.

¿Qué hacer entonces? La respuesta no es fácil: ¿ Cómo transmitir al electorado cuál es en realidad la naturaleza de la función de la autoridad que está eligiendo?. ¿Cómo hacerlo comprender que al elegir un legislador (Diputado o Senador) , está eligiendo una autoridad cuya función específica será la de aprobar las leyes que, por iniciativa del Presidente de la República o del propio Parlamento serán las que resolverán para el conjunto del país, las materias a que se refieran.

El punto entonces está en lograr que las leyes que promueva o vote favorablemente ese Diputado o Senador electo, estén en consonancia con los intereses de la comunidad que representa (su Distrito o Circunscripción) y que para lograr aquello, es necesario que, una vez elegido mantenga un permanente y fluido contacto con sus electores, por diversos medios: personalmente, usando las tecnologías de la información, los medios de comunicación, etc. Un contacto permanente con los electores asegura al elegido, una sintonía con sus problemas y una definición clara acerca de cuáles son los que requieren mayor y preferente atención.

Los temas que forman parte de la “agenda de ofertas electorales permanentes”, efectivamente requieren de un tratamiento urgente: no puede haber nada mas importante de resolver que los temas del empleo, la contaminación, la temática indígena especialmente mapuche, etc., pero para abordarlos, se requiere que lo hagamos con sentido de cuerpo: todos los parlamentarios de la Región juntos, sin importar el sector político que representan, definiendo estrategias colectivas para ejercer presión al centro y de esa forma lograr que se tomen las decisiones correctas, destinándose los recursos necesarios para ello. Si logramos avanzar en esos temas será porque hemos logrado aunar esfuerzos para enfrentarlos en común, y no será por la decisión iluminada de un parlamentario aislado. Por ello es que digo que, frente a la pregunta inicial de ¿Cuáles son sus proyectos para la Región en caso de ser elegido?, la respuesta acertada, aunque políticamente incorrecta, sería decir en primer lugar: Trabajar para establecer una relación de credibilidad entre los ciudadanos y sus autoridades elegidas, y con ello con las instituciones que representan, poniendo por delante la verdad acerca de nuestras reales posibilidades de intervención, y además, ser parte de la construcción de un sueño de país que reconozca en cada uno de sus hijos a la persona que es y que ésta sea valorada como tal y no por los bienes que posee , la clase social a la que pertenece o el poder de que dispone. Alguien dirá esto es una utopía. Mi respuesta es que desde el momento en que dejamos de soñar…comenzamos a morir… y yo no quiero que eso me ocurra aún.

Esta es mi respuesta que, aunque políticamente incorrecta es valóricamente acertada. Mi invitación es a desarrollar en plenitud nuestros talentos y de esa forma, soñar para vivir.


20 mayo 2009

SI LA VICTIMA ES UNA MUJER, LA HERIDA ES DE TODOS.






No hay que hacer un gran esfuerzo para recibir a diario un golpe brutal a nuestra conciencia. No es necesario tener gran imaginación ni ser muy creativo para detonar en nosotros esa terrible e incómoda mala costumbre de pensar. No hace falta ningún recurso adicional y saber que existen poderosas razones para comunicar aquello que nos atraganta...nos duele y corroe nuestra alma personal y social.

Las últimas semanas hemos sido testigos mudos de la forma cómo la sociedad se ensaña con quienes representan la más dramática paradoja: " las más fuertes son las más vulnerables".

Las mujeres representan-sin duda-una fortaleza que ni el más troglodita de los varones podría negar. He sido de los afortunados que ha podido ver en la cotidianeidad de miles de familias, cómo el soporte de ellas permite que, a partir de la entrega, el abandono de sí mismas, logra que el conjunto de la familia a la que pertenecen, crezca y se desarrolle en plenitud. No se trata entonces, de recurrir a lugares comunes para obtener el cariño de "ellas". Se trata de lograr, desde nuestra masculina mirada, que se entienda y reconozca el valor de expresiones tan comunes como "dejé de estudiar cuando me casé" ; " cuando nació mi hijo renuncié al trabajo" ; "cuando murieron mis padres me quedé en la casa y me hice cargo de mis hermanos" ; "cuando mi marido quedó cesante...salí a buscar trabajo en lo que fuera" ; "cuando me golpeó aquel a quien amaba...me fui y saqué adelante a mi familia";"cuando faltó el pan, lavé con lágrimas ropa ajena";" para evitar que la violencia se ensañara con mis hijos, acepté en silencio caricias que parecieron golpes y besos que parecieron vómitos".

En fin, se podría describir eternamente y en cortas frases, ejemplos de cómo estos íconos de la fortaleza, han logrado, renuncia tras renuncia, subsistir a siglos de violencia, privaciones y miserias. Ello ha afectado, en nuestra historia- transversalmente- a mujeres de toda condición social, económica, intelectual o política. Es lo único en que no han sido discriminadas...

La violencia en su contra puede encontrarse en cualquier tiempo y lugar. Ella está presente hasta en las más respetadas instituciones vinculadas a la fe y la espiritualidad. Sin embargo, han sido esos mismos testimonios cotidianos de humanidad y fortaleza, los que han permitido que hechos de violencia femicida como los que hemos conocido esta semana, golpeen nuestra conciencia de sociedad de modo tan brutal, que nos hagan reaccionar impulsando un proyecto de ley que sancione con penas ejemplares, a los autores de este tipo de actos.

No sé si será el camino correcto ni tengo mucha confianza (debo decirlo) en los legisladores. Solo sé que en una cultura como la nuestra, cualquier decisión que busque representar el dramático daño de la violencia, en cualquiera de sus expresiones y, especialmente, la ejercida contra la mujer, es un avance cualitativo importante. Es muy posible que no seamos nosotros los que veamos los frutos de los progresos logrados en esta materia. Sin embargo, debemos constituirnos en un referente moral infranqueable para lograr que las generaciones futuras puedan ser testigos de relaciones equilibradas, tolerantes y profundamente humanas.

Difícil aunque hermosa tarea en una sociedad que posterga el ser por el tener; el avanzar por el aplastar y el vivir por el consumir. Aún así...vale la pena el intento.

19 mayo 2009

SOLEDAD Y VIOLENCIA EN LOS JOVENES. ¿ DONDE ESTAN LOS RESPONSABLES?



Con frecuencia los medios de comunicación nos informan acerca de hechos de violencia en que se encuentran comprometidos menores de edad, tanto en la comisión de delitos, como en los colegios de educación básica y media de nuestro país.

Con la misma frecuencia los mismos medios descargan su ira en contra de dichos menores, haciéndoles exclusivamente responsables de todo cuanto ocurre al respecto, sin entrar en un análisis mas detallado acerca del origen de dichas conductas y cuál es la forma de enfrentarlas.

Lo primero que a mi juicio hay que tener presente, es que la responsabilidad inmediata en la formación valórica de las nuevas generaciones tiene su origen en la propia familia, y allí, sin duda, tenemos un grave problema. Por una parte, vemos cómo cada día disminuye el compromiso de las familias en la formación de los hijos. Este menor compromiso se expresa en que disponemos de menos tiempo para ellos, y en que la calidad de ese tiempo lejos de producir un acercamiento genera resistencias por parte de los hijos, dada la actitud de los padres alsentirse sobrepasados, cansados o angustiados por las circunstancias que deber enfrentar a diario que les imposibilita para responder eficientemente a los requerimientos, apoyos o compañía demandada por parte de sus hijos.

Si de algo puedo estar seguro, especialmente por mi reciente experiencia universitaria, es que los jóvenes viven un estado permanente de soledad que les dificulta enfrentar exitosamente su propio desarrollo y afianzar sus personalidades a partir de valores que no ven en su entorno familiar inmediato.

SUS PADRES ESTAN TAN OCUPADOS TRATANDO DE SOSTENER UN NIVEL DE VIDA QUE SE LES HACE CADA VEZ MAS DIFÍCIL, QUE NO DISPONEN NI DEL TIEMPO NI DEL ESTADO DE ANIMO PARA FORMAR, CORREGIR CON AFECTO y ORIENTAR A SUS HIJOS.

Muchas veces llegaron a mi oficina en la universidad alumnos que comenzaban la conversación planteando un determinado problema académico, pero al cabo de pocos minutos podía darme cuenta que ese no era el tema de fondo que les preocupaba. Su preocupación era más bien esa soledad en que se encontraban, y la convicción de sus padres de estar haciéndolo bien, sólo proveyendo económicamente a sus necesidades y desconociendo absolutamente la realidad de la vida interior de sus hijos.

Si a ese escenario de soledad infanto- juvenil agregamos el constante bombardeo de los medios para incentivar el consumo desmedido de productos que no necesitamos y el endeudamiento -incluso en tiempos de crisis- lo que estamos haciendo es provocar, precisamente un mayor aislamiento al interior de la familia que , arrastrada por la necesidad de tener cada vez mas “cosas”, abandonan su preocupación por las “personas” que son, ni mas ni menos, “sus hijos”.

Recuerdo que en Isla de Pascua comenzaron a ocurrir delitos contra la propiedad primero (robos, hurtos), y delitos contra las personas (violaciones, lesiones), poco tiempo después que la televisión comenzó sus transmisiones directas en la isla. Antes de ello, estos delitos eran inexistentes. Ello prueba, fehacientemente, el negativo rol que los medios de comunicación, especialmente la TV están cumpliendo en la sociedad del siglo 21.

Hay quienes tienen que asumir responsabilidades y proponer a los medios de comunicación un aporte mas generoso en la promoción de valores que nos lleven a comprender que no puede ocurrir que seamos la última generación de hijos que respetó a sus padres y la primera generación de padres que temió a sus hijos.